
Pero me fui metiendo en la historia de Tenso (Adrián Suar) y la Tana (Valeria Bertuccelli), dos personas que siguen enamoradas una de la otra pero que por determinadas circunstancias de la vida creen que ya no. Y su slogan lo dice: ¿Qué sos capaz de hacer cuando no sos capaz de hacerlo? Y se refiere a que ninguno de los dos se atreve a decirle adiós al otro para siempre.
Este es el juego del amor, las trampas de la vida, en las que caemos todos los días (conciente o inconcientemente), y a veces nos gusta tanto que seguimos adelante sin importarnos las consecuencias.
“Un novio para mi mujer” de Juan Taratuto, refleja claramente la confusión a la que se puede llegar cuando las cosas no están como queremos. Y así le pasó a Tenso, no supo cómo hablar con su mujer acerca de separarse y prefirió optar por otro medio: contratar al mejor galán conocido por todos para que la sedujera y la separara de su lado sin que se diera cuenta.
Los actores son los indicados para esta historia, sin exageraciones. La Tana es una mujer pesimista, quejumbrosa y sin ninguna pasión en su vida, todo el día en su casa, no trabaja ni tiene hijos, su vida es extremadamente aburrida y todo eso lo canaliza a través de su marido que no tiene más remedio que escucharla sin parar.

Tenso es silencioso, se levanta de buen humor, desayuna tranquilo y es humilde. Para él es indispensable que su mujer se lleve bien con sus amigos.
Cada uno representa a la perfección lo que uno desea, busca y espera de la persona con quien comparte sus días y el resto de su vida.
Esta es una cinta para volverse a enamorar, para emocionarse, para recordar, y para experimentar sentimientos encontrados.
Seguramente se sentirán o se habrán sentido identificados con ellos en más de una escena. La pareja despareja al final se descubre viviendo situaciones viejas y recuerdos que nunca hubieran pensado volver a vivir. Y allí está la esencia de la cinta. Nos enseña a perdonar, a dar el brazo a torcer por más que nos cueste, a pasar por alto algunas pequeñeces, a recrear momentos únicos y a aprender a enamorar día a día a la otra persona.
Muy entretenida, divertida, original, lejos de ser parecida a otros films del cine argentino, con actores excelentes y sobre todo muy real y cotidiana. Una comedia romántica como pocas. A más de uno se le escapará una lágrima, incluso a los hombres.
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